miércoles 10 de octubre de 2007

Reflexiones previas: Sinatras en Durazno

y en el páramo desierto de una ciudad olvidada empezaron a florecer individuos, tan disímiles como similares.
todos buscaban lo mismo: ser distintos, y transitaban por el mismo camino. la 5ta vez que florecieron el mundo los escuchó y el cielo lloró por empatía.

la música sirvió de excusa para demostrarle a un país acartonado y anclado en el 50' que la edad no es pretexto para morir antes de tiempo.

y que la igualdad no se predica, se practica.

bienvenidos a durazno, valores en desuso.

diego.