y en el páramo desierto de una ciudad olvidada empezaron a florecer individuos, tan disímiles como similares.
todos buscaban lo mismo: ser distintos, y transitaban por el mismo camino. la 5ta vez que florecieron el mundo los escuchó y el cielo lloró por empatía.
la música sirvió de excusa para demostrarle a un país acartonado y anclado en el 50' que la edad no es pretexto para morir antes de tiempo.
y que la igualdad no se predica, se practica.
bienvenidos a durazno, valores en desuso.
diego.
miércoles 10 de octubre de 2007
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